martes 1 de noviembre de 2011

EL MALTRECHO ESCROTO DEL BIZCO TRAGALDABAS

Conozco una pila que aguantó una tropa de niños llorones de llantos forzados porque no consiguieron el puestecito de rigor… sin mujeres, sin cestos de ropa ni alegres cánticos. No se nota la casa, la parra, el hueco ni el porche pero sí el pino que continúa ofreciendo su lejana estirpe. Poco se aprecian los pasmarotes y bobos, tolilis armados con Cimitarras e imputaciones, cubiertos de escombros, de olores a muerto con negruzcos muñones regados de jazmines podridos. Esos que convirtieron en estiércol cada arrollo cuajadito de ranas, que dejaron manchas calizas donde hubo ganado pastando a gusto, que eliminaron los chuchos guardianes y los perros pastores dejándonos la villa llenita de lobos. Ay de la choza de adelfas, refugio de aquél fiero pirata y su compañera… Ay de los prados que fueron soñadas llanuras inmensas recubiertas de risas, caballos, galopes y trenzas… Ay del rastrero repleto de trabas, cinchas, aparejos, herramientas, testeros de camas, baúles y espejos… Ay de las desaparecidas rejas y tejas del lugar… Ay de las sombras macabras que pretenden regresar a destruir mi casa, de los que ya lo hicieron y quieren volver a llevarse lo que no es suyo, con la cara lavada, con la sonrisa pintada, con la flor en la mano y el garrote en la otra. Aquí llega la cohorte de consortes de Juanito, el radiofonista bizco del gorro verde, que lleva años preparando el asedio, que ha invertido tanto el ladrón en preparar el robo de su vida, el robo comunitario, el sisado general… con un Troll, lamiendo la punta de un lápiz, del brazo y el hombre “encadenao”, con las víctimas cerca y las “Piedras Lejos”… Mi buen amigo, el Chatarra, me dice que en la vida del bizco no existe un solo resquicio de bondad o de empatía. Me cuenta que, aunque se ha pasado la vida pretendiendo aparentar ser un buen creyente, esta ventosidad del infierno no ha respetado jamás a un hombre, ni a una mujer, ni a Dios. Me lo relata, cómo no, en el capítulo decimoprimero de “EL DEL GORRO VERDE. TRAGEDIA CONTEMPORÁNEA DE UN SOBERANO IMBÉCIL”. Pues, tras los casos de “Violencia de género”, “Pajarita de Papel”, las “Pieles Impagadas”, los “Jamones Robados”, los “Pistachos extranjeros”, el “taxi de mentira”, la “radio ilegal”, los “Mármoles agenciados”, “la limpieza de joyas”, “los polvos de talco” y los partidos de “Palmeyra”, “PIL-PIL”, “Merengue” y “Sindicalista Ibérico Unificado”, nuestro tolondrón tontaco, entre patada y patada a alguna señora, a cualquier muchacha corriendo por la calle entre lágrimas y aullidos de pánico, maldiciendo a su propia sangre, se asustó. Y ¿qué puede asustar al tontilindango, tontaina y tontucio de Juanito? Pues, además del vuelo de una mosca con nombre propio, los bultos desconocidos: “¡Qué schuschto, Diosch mío! ¡Qué deschgraschia másch grande! ¡Que sche m´a pueschto un huevo como una schandía!” Se lamentaba el radiofonista más tonto que el maestro de Siruela… que no sabía leer y puso una escuela. Sabiéndose en peligro, admitiendo que el goce de toquetearse se había convertido en un tormento, acudió al Maestro Minutero, un señor con más euros que el administrador de un ERE y con muchos y muy buenos contactos, al que le pidió auxilio. El Maestro Minutero, en un acto de caridad, le puso en contacto con el mejor de los mejores a la hora de extraer una sandía donde antaño vivió una ciruela pocha. Aprovechando el tirón el bizco pidió vasectomizarse, por si en un descuido llegara a embarazarse los dedos en un futuro, y sus deseos se vieron cumplidos. El problema, como siempre cuando se trata del tonto bolonio de las ondas, sobrevino a la hora de pagar los honorarios del experto en sandías. “¡Qué va, doschtó! La faschtura la va a pagá mi buen amigo el scheñó Minutero, achí que pídaschelo a él… pero pídaschelo cuando me haya ido, que ahora mischmito tengo mucha prischa…” Y así fue como el tonto pajón, tonto pichote y pipí del gorro verde puso pies en polvorosa una vez más, tomando por majaras de Candelario, capirote y Albeta a quienes dejaba atrás. Cuando el Maestro Minutero quiso exigir al triste unihuevo del bote, el haba y los pasteles el pago de la deuda el torpe sin catadura moral, sin habilidad ni más inteligencia que la necesaria para el delito, el tonto a tiempo partido que asó la manteca, el torreznero y torticero de solitario testículo contestó, llorando otra vez como una nenita: “Esch que no tengo ná, ni un duro… fíjate tú… no tengo ná… juventú, Divino teschoro, que she m´a quedao el bolschillo pelao… iguá que el eschcroto… y sche me va a morí… sche me va a morí…” Y es que Juanito, que heredó de su abuelo el hábito de estafar al personal vendiendo hasta cinco veces el mismo metro de acera a cinco personas distintas, recurrió siempre a la excusa de la muerte su escaso interés en pagar sus débitos así como sus múltiples fechorías, incluidas las familiares, que también las cometió, pero ese asunto merece ser contado en otro nuevo capítulo del mayor tostón y ridículo tragahombres con gorro verde de la historia.

lunes 31 de octubre de 2011

EL AMANCEBADO UNIHUEVO



¿Es posible imaginar la añoranza de las cosas pasadas, de las largas temporadas en armonía? ¿Es viable regresar a los parajes ya vencidos y siguiendo nuestros propios consejos? ¿Resultaría sencillo caminar una mañana de estío tropezando con los arbustos que fueron amigos un día y, en la vara de añeja retama, grabar los fracasos de la vida? ¿Será practicable el encrespamiento del alma hasta agitar con furia el cuerpo? ¿Es fácil volar por los territorios acusándonos de la culpabilidad de los largos destierros? ¿Es realizable estar de acuerdo con uno mismo y cambiar los panoramas para volver a esos tiempos lejanos para marchar recorriendo lugares de recuerdos agradables como bancos de piedra derruidos, sin damas pelando la pava, sin gatos deambulando por el lugar? ¿Es factible comprobar que nada se conserva de esa tierra elevada por ese tufillo dañino que nos enerva? ¿Es posible imaginar un país, un ayuntamiento, un pueblo o la presidencia de una comunidad de vecinos gobernada por alguien como la Imputada, con un director de prensa como el Troll, con los recursos en manos de un sodomita como Juanito, el radiofonista bizco del gorro verde, y al anciano Totalitarista gestionando derechos y solapando libertades?... ¿No da miedo? ¿Un pánico atroz y sin solución? ¿Una pesadilla mortificante? Pero, ante el miedo, siempre está Juanito que, como soleche sonado, pretende ponerse en contacto con mi buen amigo, el Juntaletras, para proponerle que deje de hacer públicas sus andanzas de sonajas sonso y soplapimientos a cambio de vete a saber qué. Lógicamente, el valiente de Juanito no da la cara, utiliza un mensajero que delega en otro aficionado a cartero por si acaso recibe un sonoro puntapié en su único testículo, que no está el tema para despreciar el escroto porque esté medio vacío. Y el caso es que no depende del Chatarra, no. Depende de las cientos, miles de voces que se dejan oír en cada esquina clamando justicia, movilizándose lentamente, como una enfermedad, y decididos a acabar con el bizco aunque sea aplicando la Ley del Talión porque ya se sabe que la Justicia Divina siempre suele estar muy por encima de la Ley, tan injusta con ciertos tabardillos amigos de suripantas y tagarotes aficionados al micrófono y la arenga analfabeta. Así, se lamenta el bizco: “¡Qué va a sché de mí! ¡Eschte Juntaletrasch esch mu peschao… mu peschao… y schi le inschulto me lo toma a cachondeito, el muy fachchcha!” Por supuesto, el Chatarra responde con una nueva incursión en “EL DEL GORRO VERDE. TRAGEDIA CONTEMPORÁNEA DE UN SOBERANO IMBÉCIL”. Capítulo décimo. Tras los casos “Pajarita de Papel”, las “Pieles Impagadas”, los “Jamones Robados”, los “Pistachos extranjeros”, el “taxi de mentira”, la “radio ilegal”, los “Mármoles agenciados”, “la limpieza de joyas”, “los polvos de talco” y los partidos de “Palmeyra”, “PIL-PIL”, “Merengue” y “Sindicalista Ibérico Unificado” es preciso recalcar las dotes del tarambana de Juanito como amante. Él, como todo buen fantasmón tararira, se define como un superman del kamasutra. Pero el caso es que, aunque sus aventuras entre tarascas son propias de cualquier tarugo abandonado por Dios, este artista del gatillazo y el unihuevo impotente deja mucho que desear. En primer lugar porque este terne matasiete suele colocar a sus mujeres en los trabajos más insospechados como, por ejemplo, de madame en un burdel. En segundo lugar porque nuestro bocazas perdonavidas y tijeretas suele apalizar brutalmente a quien comparte su cama. No hay que olvidar que este tipejo miserable ya ha recibido en más de una ocasión ya que, aunque ha logrado burlar la Ley miles de veces, sí que fue alcanzado por acreedores, injuriados, mentidos y estafados que le pusieron algún ojo a la virulé. Incluso en una ocasión, tras golpear con su coche a otro, cuando el afectado comprobó de quién había venido el choque, se bajó del vehículo con toda la parsimonia, invitó a Juanito a salir del suyo y, una vez fuera, le sacudió más que a una estera, disfrutando inmensamente cual tiquismiquis con un lapicero sin punta. Precisamente por su conocida cobardía de eterno niño tocante de ínfima condición moral, despreciable y abyecto, sin dignidad ni vergüenza, sin honra ni honor, Juanito disfrutaba golpeando a una mujer. Sólo por el hecho de pretender charlar con un pariente por teléfono a Juanito se le iban la mano y los pies. Cuando, para colmo, le obsequiaron con atributos como los del astado padre de Bambi, también se le iba la mano. Es lo que tienen los taxistas: que martirizan el sueño de algunos y le adornan la frente a otros. Lógicamente, su morfología unitesticular no le llegó de nacimiento y el asunto no deja de tener su desgracia, ya que tratándose de semejante tiralevitas insignificante no podía ser menos que lo lógico: Un tocho narrando por boca de ganso. Pero esto lo dejaremos para otro capítulo del más delincuente tocineras de los radiofonistas.

sábado 29 de octubre de 2011

LA MEMORIA FRENTE A LA ANALGESIA DE LA AMNESIA


Todo el mundo sabe por qué el Partido Socialista no debe gobernar en nuestra localidad. Todos, incluso el más creyente en la izquierda, saben que ese no es un proyecto serio, que en nada se parece a esa izquierda extraordinaria que encabezó Julian Besteiro y Fernando de los Ríos sino que se ha transformado en una maquinaria engrasada sólo para satisfacer a unos pocos agraciados, por lo general obtusos mentales, y de una muy dudosa categoría moral, cultural y humana. Todos conocemos los drásticos y múltiples momentos vividos entre las tétricas paredes de nuestra ciudad, sin lugar a perdones o mercedes porque incluso se nos prohibieron los lamentos.

Todo hijo de vecino recuerda La Línea de la Concepción gobernada por los socialistas, con una ciudad, letrina de Andalucía, donde rostros estupefactos y angustiados, sinónimos de fe y esperanza, y cuerpos sin posibilidades en la balanza de conjuntos desproporcionados y elementos desgajados malvivían en la precariedad. Suciedad e inseguridad eran dueñas de nuestras calles. Los chavales llevaban el dinero en los zapatos y el reloj camuflado en el bolsillo por protegerse de un asalto en oscuras callejuelas. Las señoras tenían bolsos con asas grandes, por atravesarse el cuerpo ante el probable tirón en una esquina. El deporte abandonado, los proyectos ausentes… todo el mundo sabe esas cosas.

Todos saben también de la matemática inexacta de unas vidas elevadas a su mínimo exponente y de la prepotencia para con hechos contundentes que sentencian las retorcidas conductas de quienes, en la oposición, ya se les veía venir: han retorcido y frenado todo proyecto de crecimiento en La Línea con la consiguiente creación de puestos de trabajo: el Mercado Municipal, la Plaza de Toros, la Ciudad Deportiva y tantos y tantos otros sólo por fundamentar su asalto al poder, sin importarles lo más mínimo la ciudadanía. Han crispado a la población en un ataque incesante al gobierno de la ciudad, en un cacareado fracaso de ideas. No han sido capaces de apoyar una sola iniciativa, haciendo del “NO” su único argumento. Han mentido, manipulado y prevalido de un perro de presa al mando de una radio ilegal (con una credibilidad pareja a su pasado y a su ingente cantidad de delitos y ofensas a la ciudadanía, ejerciendo de inquisidor y sembrando el miedo entre gentes de bien). Y luego llegaron los golpes de la justicia: Quisieron desposeernos del parque, pero la justicia les quitó la razón. Llevaron a hombres y mujeres honrados a los tribunales para acusarles de crímenes abyectos, pero la justicia demostró que eran inocentes. Arremetieron contra el club de fútbol de la localidad y su presidente, un hombre íntegro bajo cuya gestión la Balompédica se ha consagrado como un equipo capaz de ilusionar a un pueblo grande al que esos quieren mantener pequeño… y tantas cosas más que todo el mundo recuerda.

Nadie olvida que los socialistas son los que han llevado España al estado catatónico en el que se encuentra, con cinco millones de parados reales y sin perspectivas de recuperación, con sus pensionistas “congelados”, con sus funcionarios degradados económicamente y saturados de mentiras, promesas y cuentos para no dormir. Todos saben que estos socialistas son los mismos que han expoliado la Junta de Andalucía entre fuiste, “ERES” y serás. Son los que han llevado la bolsa a mínimos históricos, los del mayor déficit público, los de la subida del IVA y la supresión del cheque bebé, los de la subida de la luz y la eliminación de la ayuda a los parados, los de la justicia politizada y la corrupción generalizada, los que se han fumado los fondos de reserva de la Seguridad Social mientras prohibían fumar, los de la telebasura durante veinticuatro horas al día y los que nos prohibieron los toros… los que acosan a los conductores, los que son el hazmerreír de la ONU, los que han generado una división social sin parangón, los que manipulan la historia y pretenden educar a nuestros hijos para convertirlos en tontitos aborregados dispuestos a votar, los de la subida de la gasolina y la irrelevancia internacional, los que se bajaron los pantalones en el Sahara y con ETA, los amigos de dictadores y persecutores de la Iglesia, los manipuladores de la información que han provocado el mayor índice de fracaso escolar de la democracia, los del paro juvenil elevado a la enésima potencia, los cómplices de separatistas, sin valores… sin ética… sin moral… sin dueño, sin Ley, sin Patria ni Dios… esos que nos condujeron al túnel oscuro contándonos chaladuras sobre “talante” sin talento…

Pero la amnesia ha cedido el paso a la razón, los verbos en pasado son historia, los hechos en presente son futuro. El espíritu recobra su latido sin temor a posibles represiones… si hemos aguantado bajo un gobierno de izquierdas, es el momento de florecer con el país, con la comunidad autónoma en un cambio drástico general. Es el momento de caminar al mismo paso que el resto de la nación porque es sublime la vida sin tensiones, sin humillaciones ni opresiones.

Esta es la lección del saber comprender, de un pueblo que no admite el asalto al poder por la fuerza, como han intentado en los últimos días bajo siglas sindicales y mensajes de incultura, enviando a trabajadores al matadero, como ovejas, como piezas desechables, como peones en una partida de ajedrez en provecho de unos pocos con carné. Este es el mensaje, el recto nacer de una primicia que habla de fiesta en libertad, de derecho a prosperar, es el triunfo del reto y la verdad, del amor, la esperanza y la justicia, el éxito de la retentiva frente a la analgesia de la amnesia.

Sencillamente: tenemos memoria. Y eso todo el mundo lo sabe.



lunes 28 de marzo de 2011

FESTIVAL DE "EREVISION"

Retratados en el silencio de un espejo, rotundo en la expresión un tanto empírica, los ruines se bambolean y, con sus gestos, arrastran a los pigmeos que vagan en la incertidumbre. Se trata de la sucesión incuestionable de un hecho que se palpa y, el espacio, aporta situaciones connotadas que hacen historia pasando tristemente por una vida vacía, vil y despreciable. Si es un juego no está del todo claro el paso dado que convierte la secuencia en una norma… así es la anarquía, un pleno orden de elementos totalitarios que componen un mismo conjunto de sabandijas. Por eso toca festival. Festival de “Erevisión”, que es lo que está de moda y, como aquí más de uno va a cantar y a otros les tocará bailar con la más fea, pues llegó la hora del festival. El Cimitarra, radical e insultador como nadie, sacamuelas, charlatán y enredador absoluto marca también una estructura que anuncie el discurrir de la corriente, una forma de ser, un estandarte de mentira, un blasón de sacapelotas, un seudónimo salido, una forma de saltabardales desconocido hasta la fecha. Puede ser, asimismo, un eufemismo, un seísmo, una luz, una miseria, si acaso el misterio de la muerte encerrado en el devenir de la vida, o el placer de sentir algo incongruente; también un abismo que transforma un recurso casual en arte serio, tal y como lo hace la Imputada; vivencias espirituales de un Piedralejo que cantó en un tiempo himnos radicales con el brazo mirando al sol o el fiel criterio de un Falete Troll sin más opinión que la de su bolsillo, de un arte carismático o psicópata enlazado con la baba colgante de ese simio gorilaceo garabateador y escribiente de editoriales analfabetas, antropoide saltimbanqui de los deseos de Juanito, el radiofonista bizco del gorro verde. Y es que un aluvión de recuerdos agolpados y formando opiniones en el contexto con los objetos tangibles (la gente no debería poder recordar de la misma forma que las mujeres de sexo no deberían opinar, ¿verdad, Juanito?...) son el sello estampado en el ser, en su amalgama, con el fin de aceptar la obra de un sandio único. Eso me recuerda que estoy adelantándome al capítulo noveno de “EL DEL GORRO VERDE. TRAGEDIA CONTEMPORÁNEA DE UN SOBERANO IMBÉCIL” de mi amigo, el Juntaletras, porque, si los casos “Pajarita de Papel”, las “Pieles Impagadas”, los “Jamones Robados”, los “Pistachos extranjeros”, el “taxi de mentira”, la “radio ilegal”, los “Mármoles agenciados”, “la limpieza de joyas”, “los polvos de talco” y los partidos de “Palmeyra”, “PIL-PIL” y “Merengue” ya hicieron de él un radiofonista archiconocido y despreciado por igual Juanito, extremista en todas sus facetas, se pasó a defender los ideales de la izquierda más radical mezclándose con sanguijuelas de postín como él mismo, que era lo que más le gustaba. Además, seguía manteniendo el sueño de colocarse por medio de la política, pero no para ejercer de político sino para vivir directamente del pueblo sin dar un palo al agua que, a la postre, era lo único que había hecho durante su vida: vivir de los demás, a costa de los demás y, sobre todo, delinquir. Comenzó a llamar “fachchcha” a todo el que pillaba, aunque se tratara de mozalbetes criados en democracia y olvidándose de lo mucho que él mismo lloró con la muerte de un dictador, al que quiso presentar sus respetos (aún con el moco colgando) estando de cuerpo presente. Y es que, el bizco gordinflón sansirolé, olvida con facilidad. Olvida el día que alguien le dio un cheque para que ingresara y que jamás se ingresó… bueno, sí que lo hizo, sólo que en lugar de en la cuenta que le indicaron se lo ingresó en sus propias alforjas. Olvida también el día en que un par de acreedores le dieron caza y se echó a llorar como una niña, el pobre sátiro con estructura monotesticular, argumentando que no devolvía el dinero porque tenía un familiar con una “gravíschima enfermedad y sche me va a morí, la probe, sche me va a morí…” La cuestión es que, ejerciendo de embustero en su radio de mentira (negocio en el que se movía como pez en el agua), siguió con sus negocios fraudulentos nuestro ridículo sietemachos, insultando, inventando y tergiversando la información por ver si atontaba a la población que le escuchaba, únicamente, por disfrutar de otra de las piruetas del payaso, en su circense mundo de mentira, ahora progre, por supuesto, una vez que la insignia del “pollo de platino” estuvo bien escondidita bajo su colchón de simploncete, mentecato e incauto. Será momento de levantar al cielo la mirada y escuchar la voz de nuestro eco, será el signo de desprecio al ser apadrinado por Belcebú, será el silencio bienvenido entre tanta mentecatez de bribones y villanos sin rubor y con gorro verde en el marco del tiempo en que vivimos. Me dice el Chatarra que, para un esnob como Juanito, su cacareada fama como amante también tiene una importancia capital, sobre todo por lo que dicen las féminas, descontentas por lo demás, con semejante sobrero unihuevo. Pero eso lo dejaremos para el siguiente capítulo del más socarra y rufián de los radiofonistas.

EL CUBO Y EL MERENGUE

Vencida la piedra que cerraba toda posibilidad democrática, aplacados los sindicalismos opresores de oprimidos currantes, caídos con estrépito los nidos de ratas hiriendo a un Satanás que dice tener cajas de champagne para brindar por los caídos… Agriadas las uvas de las parras que rompían sus colores naturales en hacinados rincones, cuando es blanco el carbón de filones expresando su luto en las pizarras de los analfabetos, soñando con pasiones reprimidas, llorando su prisión con estrambote, añadiendo poemas como tesoro a las muchas energías consumidas, al Juntaletras le dio por pensar en carteles… en carteles electorales, claro. Me cuenta el Chatarra que existe un cartel del Partido Sindicalista Ibérico Unificado con tonos de misterio, dentro de un enigma y encerrado en un secreto, como esas cajas chinas dentro de otras cajas y que, como regalo, nos muestra al final la más vulgar de las bagatelas. En el cartel podemos ver a una dama, a la izquierda (cómo no) del espectador, muy puesta ella, muy mona, sonriente, con una de esas sonrisas de quien no sabe por qué leches sonríe… algo pálida, es cierto, como para no estarlo, ya que tiene que lidiar con su propia incompetencia, su tendencia al embuste permanente, la manipulación sufrida por Piedralejo, ese archidiminuto y proto-enano mental, decano de las menudencias liliputienses, y ese otro ladrón y reinona de las ondas, bocazas y rémora de una sociedad que pretende ser educada y decente: Juanito, el radiofonista bizco del gorro verde, que vive entre el infarto, la sístole y diástole que produce la impaciencia de no saber si acabará por ser director de algún medio audiovisual municipal. Lo importante es que, junto a la imagen de la dama, hay un cubo, un hexaedro regular, un poliedro de seis caras cuadradas de un solo color. Así que mi buen amigo, el Juntaletras, me hizo partícipe de sus cábalas. Al principio pensó que podía tratarse de una representación (al estilo de las antiguas pinturas rupestres) del cuadriculado cerebro de la Imputada; luego decidió que quizá expresara la caja, a modo de elevación, que necesitaba la individua para hacerse oír en un mundo cansado de discursos renacuajos. Pero quizá se tratase de un ladrillo, como ejemplo de la capacidad intelectual del personaje, o un “puf”, es decir, un cojín enorme para sentar las cansadas posaderas. Pero, mi amigo se dio por vencido ante la evidencia: ¡se trataba del famoso cubo de Rubik! El popular puzzle, sin duda, contaba con seis colores pero se entiende que, dado el escaso ingenio de los figurantes, es más apropiado que todas las caras tengan el mismo color porque, de esta manera, es más sencillo solucionar el puzzle con la prontitud que debe tener un líder… o también puede que no… El caso es que el Chatarra, entre carcajadas, me hace cómplice del capítulo octavo de “EL DEL GORRO VERDE. TRAGEDIA CONTEMPORÁNEA DE UN SOBERANO IMBECIL”. Y es que, superados los casos “Pajarita de Papel”, las “Pieles Impagadas”, los “Jamones Robados”, los “Pistachos extranjeros”, el “taxi de mentira”, la “radio ilegal”, los “Mármoles agenciados” y los partidos de “Palmeyra” y “PIL-PIL”, al bizco del gorro verde, a Juanito, al más ridículo, retrógado y rezongón de cuantos radiofonistas ha parido el averno se le ocurrió poner un supermercado en alguna capital. El tema no le fue muy bien, así que se dispuso a cerrar y, aprovechando el tirón, el dueño de una joyería anexa a su tiendecilla también decidió echar el cierre… “¡Anda! ¿Tú también vasch a cerrar? No te preocupesch que yo te limpio el local para mañana y te lo encuentrasch ya limpito pa schalí prontito, ¿valesch?”… Y tan limpito que se lo encontró el pobre hombre, que aún anda buscando averiguar por qué conducto “juanitesco” acabó evaporándose tanta mercancía de oro y piedras preciosas. El asunto es que, con el ingreso de las joyas, a Juanito le dio para embarcarse en otra aventura más delicada: El de los polvos de talco… o así le llamaba él al tráfico y distribución de alucinógenos y vasodilatadores menudeado en papelinas. La familia es la familia y, a modo de mafia, todo se comparte y se reparte ya sea con un vecino, una abuela, un candidato a yerno o una hija. En todos estos asuntos, apareció el señor “Martínez Merengue”, otro tipejo orondo, con dinero y un montón de delitos a los que echarles tierra. Ambos entablaron una amistad sólo posible entre pícaros, ruines, violentos y de vida licenciosa o poco clara e inventaron un partido político. Por fortuna, la ciudadanía tiene la mala costumbre de no querer ser gobernada por extravagantes, excéntricos, insensatos, inconscientes o incapaces, mucho menos de dos ladrones robaperas como Juanito y el “Merengue” y el asunto pasó a mejor vida, a pesar de que Juanito figuraba como número dos del partido, ya que el “Merengue” sí que vio un filón en Juanito, donde los anteriores sólo vieron un contenedor de basura maloliente. Me dice el Chatarra que el asunto de Martínez Merengue dio para mucho más pero que me lo contará más adelante, por apasionante y llamativo. Yo ya le he dicho que, tratándose de Juanito, no se puede romper con la suficiente contundencia las acciones primigenias e incongruentes de un rocín Rogelio, torpe, caradura y rufián con gorro verde a través de metáforas pendientes de mantener la libertad y cargarse de la impotencia de ese unihuevo pichiruche… con tanto que esconder, con tantísimos delitos…

miércoles 23 de marzo de 2011

ASALTO AL PODER Y EL PIL-PIL

Retornan los del club de Picio a su firme recorrido de zascandiles insignificantes y adornan los senderos en la ruta, unidos marcharán en el trayecto, buscando contenidos y relaciones, permutas y concesiones, explicaciones y razones para un proyecto llenito de respuestas… pero respuestas sin preguntas, claro está. Si el Churro Limonero y sus socios pijoteros toman la “Bastilla”… la Imputada va y se hace una foto. Si la más pillina de educación le dice a la “Bastilla” que pasa de ella… la Imputada agarra y se hace una foto. Si aquí se nos inhibe cada piltrafa y pinchabombillas del contorno para que le vayan dando a la “Bastilla”… la Imputada, entre uvas, suspira y se hace una foto. Si se produce un auténtico golpe de Estado por parte de pintas, piojillos, pipiolos, pirantes, pirados y sindicapindongas… la Imputada sonríe, con labios de rojo fuego, a lo geisha, y (cómo no) se hace una foto. Si el sol y el viento presentan su lectura, sus premisas, con afirmaciones certeras, dejando claro que son preceptos, son ley, son mandamientos. ¿Qué ocurre entonces? Que la Imputada, obviamente, por no desentonar, va y se hace su foto. Si Juanito, el radiofonista bizco del gorro verde, pega gritos disparatados en su radio de pirantón, mira un queso de bola en una habitación oscura y aúlla, creyendo que se trata de la luna, y se ríe el pirujo del gorro verde, pitañoso y pitongo el muy plasta… pues la Imputada agarra, la muy plepa, y se hace otra foto. Y si el Totalitarista se pasea, escoltado por seis catetillos de zanja abandonada, por la tomada “Bastilla”, gozando con lo más parecido al sistema de gobierno que a él le mola de verdad (es decir, ese en el que él manda y los demás chitón) y se tropieza con mi buen amigo, el Chatarra, y éste le saluda… oh, si se le ocurre saludarle… ese imbécil de Juntaletras que no representa a nadie… ese imberbe facha… ¿hablarle a él?... ¡¿A él… al más grande camarada plomazo y pollopera que haya parido el federalismo federalísimo más federal?... pues si se le ocurriera… ya sabe lo que le pasaría si se le ocurriera…: pues que la Imputada se hará un pedazo de foto de no te menees junto al más porcaz, presuntuoso primaveras, primo de pringados o el último puñetero puerco del reino… es decir, el Falete Troll, por poner un ejemplo bastante repugnante…
Aunque, hablando de quitahipos y quitolis, recuerdo que mi amigo me insiste en continuar la lectura de “EL DEL GORRO VERDE. TRAGEDIA CONTEMPORÁNEA DE UN SOBERANO IMBECIL”. Capítulo séptimo. Tras los casos “Pajarita de Papel”, las “Pieles Impagadas”, los “Jamones Robados”, los “Pistachos extranjeros”, el “taxi de mentira”, la “radio ilegal” y el “Partido de Palmeyra” al despreciable holgazán de Juanito le dio por innovar… así que se inventó un nuevo negocio. El asunto se podría llamar “cómo agenciarse dos camiones de mármol de otro tío, venderlo baratito y salir por pies antes de que el dueño te pille”. Y es que este Juanito ya se había acostumbrado a correr más que Zipi y Zape de viñeta en viñeta.
Mientras salía corriendo, el muy majadero rajado, amigo de malas rameras, ya iba diseñando la que sería su siguiente jugada política. Ya había contactado con un partido llamado “PIL-PIL” y a su dirigente, al que peloteaba en plan ramplón, groserillo como ha sido siempre el tonto de Juanito, loquito por su puestecito soñado. Animó al orondo personaje a invertir en su zona pero el tipo era más listo que gordo. Había estudiado detenidamente al radiofonista y había descubierto con relativa sencillez que se trataba de un granuja, un ladrón, un desaprensivo raro de narices y de una indecisión sexual alarmantemente llamativa que cualquier bizco tocante con gorro verde suele sufrir. Así que, a Juanito, lo despidieron con sopas gordas y se quedó, una vez más, sin plumas y cacareando ante su micrófono plagado de incultura de un pavito que decía ser maestro y que nunca lo fue. El ladrón de papeles, el sisador de pieles, el trincador de jamones, pistachos y mármoles, el falsificador de taxis, micrófonos y partidos políticos volvía a fracasar en su inventiva criminal. Pero ya planeaba ingresar en un nuevo partido político, una nueva aventura que podía llevarle a su sueño de vivir a costa de otros de manera permanente… como cualquier rastracueros pretende, todo sea dicho. Y es que esa fuerza motriz, ese parámetro estampado en el pergamino del alma, ese reposo en la fatiga, refugio del asceta y mar en calma no tenían en Juanito ningún sentido sin sus ansias parasitarias. Y pensar que es él y no otro el que maneja a la Imputada a capricho mientras ella, como de costumbre, se hace fotos… qué le vamos a hacer, si no es posible sacar talento de palurdos rastrapajas.

domingo 20 de marzo de 2011

PALMEIRA Y POLLO DE ORO

A la Imputada no le importa el rodar de cristalinas aguas por parajes prosaicos dando paso a sencillas maravillas en la ruta que van dibujando. Al Cimitarra le traen al pairo los cielos rasos y nubes alternándose, protegidos por la fértil corriente. Al Totalitarista no le afectan los presagios en el curso de la vida, del celo y el amor que, al ir regando, se tornan en solidarios compañeros. Lo único relevante para cualquiera de éstos son las consignas de Juanito, el radiofonista bizco del gorro verde, por algo es el que manda, le manda incluso al Falete Troll, ese rebuzno humano que sirve a los intereses de un pasquín informativo que no sirve ni para limpiar de excrementos una jaula de mandriles. Sólo les interesa el poder en sí, cueste lo que cueste, aplastando al que se tercie, inventando lo necesario, utilizando a cualquier persona, cualquier sinrazón, cualquier sofismo. Las demagogias sí les son interesantes pero, definitivamente, los ideales no existen. Las metas no se han trazado. Las respuestas no representan más que el plural de una palabra que no significa nada. Y ese vaivén que siempre fue camino, sueño y realidad en sintonía no se discurre… el club de la mentira, la “bannnda” (como diría el propio Juanito) de las pazpuercas, prefieren las lindes, atajos y senderos para llegar con plenitud al mediodía electoral, cambiarse los votos “repe” y prepararse para el futuro incierto que ofrecen.
Mientras tanto, me cuenta el Juntaletras que Juanito sigue maldiciendo en su radio, mintiendo al personal, amenazando a quien se le cruce en el camino… rememorando esos tiempos en que muchos le tenían miedo pero ignorando que, aquellos que antaño le temían, ahora se frotan las manos deseando la llegada del día en que todos puedan bailar y escupir sobre la tumba del radiofonista. Él sigue reviviendo las secuencias de aquellos mapas de insultos sin fronteras que ilustraban los pormenores de su vida en una fiesta de pinceles que, zigzagueantes, plasmaban sus radiofónicos gestos en tapices o vidrieras. Sin embargo, ahora sirve de chiste. Juanito se ha convertido en un personaje repugnante y odioso pero, sobre todo lo demás, no es más que un tipejo ridículo, una comedia, una broma, una parodia de lo que soñaba para sí mismo, un pedante amigo de pécoras, un pegote de poderosos, pedorrero y pejiguera como no puede haber otro.
Ya me lo contaba mi buen amigo, el Juntaletras, en su obra tragicómica llamada: “EL DEL GORRO VERDE. TRAGEDIA CONTEMPORÁNEA DE UN SOBERANO IMBÉCIL”. Capítulo sexto. Transcurridas las fechorías de los casos “Pajarita de Papel”, las “Pieles Impagadas”, los “Jamones Robados”, los “Pistachos extranjeros” e iniciada su travesía como radiofonista sin oficio ni beneficio, Juanito decidió hacer carrera política, convencido de que eso le haría rico: “Escho schí que tiene futuro. ¿Pa qué voy a trabajá yo pa viví schi otrosch pueden trabajá pa que viva yo de ellosch?”. Se aproximó al primer partido en la oposición, el “Partido de Palmeira”, con la intención de ganarse a sus adeptos. Atacó al otro partido, afincado en el poder, sin piedad desde su radio y, como nadie podía dudar de su compromiso ideológico, ya que hacía manifestaciones de un conservadurismo más cercano al radicalismo que a la moderación, el partido le otorgó el famoso “pollo de platino”, distintivo que se prendió de la solapa el pelafustán, pelagallos y pelagatos de Juanito convencido de que obtendría un puestecito bien remunerado y de prestigio en un futuro gobierno.
De más está decir que, el partido en cuestión, conforme fue conociendo al pelanas de Juanito y ahondando en su pasado, no le dio puestecito alguno ni un soplo en el ojo sino que procuraron alejárselo lo más posible por si algo de su fétido aroma personal pudiera contagiarse por vía aérea.
Juanito, muy dolido por no haber obtenido el premio que creía merecer por “scher másch lischto que nadie”, alivió sus penas entre peleles y pelanduscas varias pero, como siempre ocurriría en su vida, sólo encontró verdadera paz entre sus propias manos de onanista experto. Luego pensó en un nuevo plan, no para vengarse realmente, sino para acabar de realizar sus sueños de triunfar en la política en otro partido aspirante a gobernar en un futuro próximo. Buscó y buscó hasta que encontró una muy posible solución a sus deseos. Pero esa nueva aventura política también formará parte de otro capítulo en la vida de ese pelma, pellejo y peliculero que es Juanito.
Por ventura, otros sí que se preocupan de los meandros caprichosos que, en el cauce de los ríos, responden a un quehacer y hacen reguero, entre endrinas y albahacas, ocultándose en la sombra de los sauces… pero el bizco no entiende nada de estas cosas… él es brutísimo, pelón además de pelota, penco amigo de pendangas, pendejo, pendón y penseque a partes iguales, percebe, perdis y bravucón aficionado, perdulario y perillán peripuesto, amigo de la perogrullez, del petardo, el petimetre, petulantes y holgazanes… ¡Pobre unihuevo pichiruche!… ¡Pobre Juanito… con tanto que esconder, con tantísimos delitos!…